viernes, 23 de septiembre de 2011

M...

"Yo creía que sin ti no podía vivir 
yo creía que era amor lo que había en tus besos
que idiota mi manera de pensar 
de volverte a besar y a recomenzar 
y que de ilusiones podía existir esto
Pues no quería escapar de tu sonrisa 
no sabía que podía resucitar
No tenía las agallas de partir 
y no encontraba cómo dejar de sentir."
RIVERA


Ninguno de los sentimientos que sembraste en mi los cambiaría, aún si pudiera no lo haría. No lo haría porque te quiero, pero... ¿Sabes una cosa? ¡Me quiero más a mi! Y entre mi felicidad y tu me quedo con la primera, con la sonrisa de cada día sin que tu imagen este en mi pensamiento, con la belleza del amanecer sin que este empañado por una lágrima, con la alegría de un sentimiento que no es para ti. Lo especial ya se fue, así que puedes coger tu gorra, tus palabras, tu risa, tus pestañas y tus novias e irte con todo para... (Mauro sabe qué sigue pero las princesas no decimos groserías) ;)

sábado, 17 de septiembre de 2011

Para el que leyó "Aprendiendo a Amarla"



Para los que pidieron la segunda parte de la historia que escribí para Introducción a los medios "Aprendiendo a Amarla" (en la cual saqué 4.7), les escribo un pequeño remate de las últimas palabras de Santiago. Gracias a todos los que me ayudaron a escribir ese cuento, no lo publico en el blog porque es un poco (MUY) extenso

Vivir sin ella es de las cosas más difíciles que me haya tocado enfrentar en la vida. Vivir sin su risa era como vivir sin el sol, y yo solo sobrevivía cada día por el recuerdo del último sonido de su voz "Prométeme que serás feliz" Y esas palabras se repetían en mi mente como una grabación tan nítida que al cerrar mis ojos casi podía sentir su aroma. El en día yo solo ansiaba llegar a casa para dormir y verla de nuevo en mis sueños que siempre eran más reales que la luna.

Fin.

Algunos amigos me han pedido que escriba qué pasa después del cuento con la vida de Santiago, pero prefiero dejarlo así, y que cada uno escriba en su mente (o lo pase al papel si lo desea) el final que quisiera. ¿Por qué? Porque todos somos diferentes y yo se que todos tienen ideas muy buenas así que animense a imaginarse los finales más románticos, trágicos, tiernos, locos que quieran.


martes, 6 de septiembre de 2011

Contrastes


"Cuando el cielo llora nunca nadie le pregunta dónde duele, 
¿por qué llueve? ¿por qué deja de llover?"
Alejandro Lerner.

La vi, la vi sonreír mientras sostenía en sus manos una rosa, una rosa que yo conocía, la misma rosa sobre la que había derramado una lágrima llena de dolor con un nombre grabado en ella, el nombre de quién amaba y que estaba a su lado ese día, un oscuro 5 de Abril. Un día en el que nada fue como se suponía que debía ser, un día en el que el cielo amenazaba con reducir al silencio la tierra con sus estruendosos rayos parecidos a gritos de ira y sus lágrimas como cataratas lamentándose por el dolor de su alma. No fue un día normal, Ella vestía de blanco, blanco como la luna, blanco como a quien le gusta ser admirada, blanco como queriendo contrastar con la rosa que llevaba en sus manos.

Y a pesar de que el cuadro de hoy era totalmente diferente al de ese día de Abril, tampoco era normal lo que se veía. Esa sonrisa pura que la caracterizaba hacía resplandecer su rostro tanto como el sol iluminaba al cielo y ella vestía de negro como de luto por la rosa que llevaba en sus manos, la misma rosa que la había acompañado tanto tiempo y que ahora estaba marchita. Sin embargo no pude ver ni una nota de hipocresía en su delicado rostro de porcelana, al contrario, parecía estar llena de alegría, una alegría profunda y sincera.... Y él... Él ya no estaba.