sábado, 23 de febrero de 2013

Cuando termina un día como hoy...

"When you try your best, but you don't succeed
When you get what you want but not what you need
When you feel so tired, but you can't sleep
Stuck in reverse..."
Fix you - Coldplay

Cuando termina un día como hoy, comienzan a chocar sentimientos dentro de mi.

Agotamiento y energía. Mi cuerpo cansado me pide que me acueste pronto, porque necesita recuperar energía, pero al mismo tiempo mi sonrisa roba las últimas reservas y me quiere obligar a hacer algo más por el día de hoy, no porque no haya hecho suficiente, sino porque el esfuerzo que me hizo llegar hasta donde estoy, deja como resultado la inercia de la productividad.

Satisfacción y frustración. ¡Qué feliz soy de hacer todo lo que me propuse al despertar! pero no puedo dormir tranquila si sé que pude haber dado un poco más, aún si ese último paso no cambiase mucho las cosas, pero mientras exista un poco de energía, siempre querré ponerla en una última milla. Anhelar con todo mi ser poder dormir, pero acostarme y sentir que mis pesados ojos no quieren cerrarse, no quieren dormir.

Nostalgia y alegría. Tal vez de pensar que nunca un sueño podría ser tan perfecto como un día bien aprovechado, una enseñanza aprendida, una tarea bien hecha, un tiempo compartido con quienes importan. No todos los días pasados fueron buenos, y vendrán días en que me sentiré tan inútil que querré darme por vencida, pero hoy solo importa que puedo seguir, que puedo dar más, que puedo vivir en todos los sentidos que quisiera darle un inconformista.

Mi ultimas energías las pongo aquí, en un intento de escrito mal redactado, con errores de sintaxis y verosimilitud, pero con todo el amor que me queda para el día de hoy.

Con cansancio y amor;
Sarah

jueves, 21 de febrero de 2013

Sin despedida.


Aun recuerdo la primera mañana que al despertar, lo primero que vi fue su rostro. Recuerdo cada detalle de ese día, tantos como para llenar una pequeña biblioteca. Fue un lunes de noviembre, el sol entraba por la ventana iluminando todo con intensidad. Recuerdo bien cuando lo vi partir, pensó que yo dormía, tomó su mochila y el libro que guardábamos en el buró. Sin saber que se iría para siempre, solo pude sonreír todo el día al recordar.

Él nunca lo sabría, pero dentro de las páginas de aquel libro se llevaría consigo una parte de mi corazón, la parte más importante, la parte que es capaz de amar sin importar la condición, la parte que tiene la habilidad de confiar a pesar de las decepciones, la parte que puede soñar aún cuando su ilusión le fuese arrebatada.

Él nunca lo sabría, y partiría a un lugar tan lejano que yo perdería el rastro de su aroma... aún sin saberlo a él le dolería, pero ese era el precio que debía pagar, el no entender qué parte de sí era la que tanto le ardía, el no entender la corazonada que le susurraba bajito "cometes un error".

Él nunca lo sabría. Yo en cambio lo tenía tan presente que nunca lo dejaría irse del todo. Él no volvería, pues no era de los que mira hacia atrás, pero yo... yo lo guardaría en un cofre en el fondo de mi mente, junto a los recuerdos más dulces, allí lo pondría, donde guardaba esa sonrisa que me hacía olvidar por qué estaba molesta, donde guardaba la ternura que me causaba su picardía, donde guardaba ese otro libro que contaba otra historia, nuestra historia.

Él... jamás regresaría, pero yo... tampoco nunca lo olvidaría.