viernes, 11 de enero de 2013

MGH.



Amar y odiar no están a un paso de distancia, amar y odiar pueden estar en el mismo lugar.

Te amo.
Porque estuviste en momentos clave.
Porque dijiste las palabras correctas.
Porque, en algún tiempo, hiciste lo indicado.
Porque me hiciste sentir.
Porque te amé, y una vez que se siente AMOR, este nunca se va.

Pero también te odio.
Porque me acostumbraste a tu presencia y luego solo me la arrebataste.
Porque hoy lloro en mi almohada y no en tu hombro como prometiste.
Porque al irme, no me detuviste, solo me observaste.
Porque me hiciste pensar que era importante pero no fue suficiente.
Porque te amé tanto y me faltaste.

Te extraño.
Porque te quiero aquí para amarte, para dejar de odiarte.

Con odio,
con amor;

Sarah.

El himno de una promesa rota...


martes, 8 de enero de 2013

Ojos Abiertos.


"Everybody's waiting for you to breakdown
Everybody's watching to see the fallout
Even when you're sleeping, sleeping
Keep your ey-eyes open"

Uno de los grandes problemas de ser yo, (si es que lo que diré a continuación radica en la categoría de "problema"), es la facilidad con la que confío en las personas que se acercan a mi con un gesto amigable. No me puedo quejar, he tenido suerte a la hora de seleccionar a los que llamo mis amigos, pero existe esa otra categoría en la que tenemos lo que yo llamo "conocidos cercanos", en los cuales vemos (o veo) amigos potenciales, y son esos los que, para mi, suponen cierto peligro. Tal vez alardeo de mi inocencia, pero suelo esperar de las personas lo que pienso que yo haría y, bueno, para nadie es un secreto que esperar algo de los demás es un error, lección que no termino de aprender aún.

Era un día normal, del que no esperaba nada fuera de la rutina. Despertar, comer, trabajar, comer, trabajar, volver a casa, dormir... ¿por qué algo tendría que haber salido mal?. Casi lo olvido, el día anterior tuve gripe, era el día en que las cosas tuvieron que haber salido mal, ¿no?, era lo lógico. Pero no, ese día todo fue conforme a lo planeado, excepto que me cambiaron el puesto, nada que no tuviese bajo control. ¿Pero hoy? estaba casi aliviada, y estaba de vuelta en mi puesto regular. Mi ánimo tranquilo no tenía por qué haberse sentido abatido. Mi sangre no tuvo por qué haber subido de temperatura en mi cuerpo. Las lágrimas no tenían por qué estar en el borde de mis ojos. Pero ahí estaba yo, con todos los síntomas de querer gritarle que me dejara en paz e hiciera su trabajo sin afectar el mío.

Es una historia que no pretendo contar hoy, pero cuando la ira del momento pasó y dejé de pensar en la envidia que empujó a X persona a atacarme (al menos moralmente), me cuestioné a mi misma a cerca de por qué reincido en el mismo error, el de suponer las buenas intenciones de alguien con mirarle a los ojos cuando lo que veo ahí no es más que el reflejo de los míos. En todo caso, lo único que puedo concluir de todo esto es que el método de ensayo-error para seleccionar a las personas que me rodean termina siendo doloroso, y debería empezar a aplicar la metodología que lleva por epígrafe esta pobre reflexión.

Pensativamente..
Sarah.

Pd: A quien pueda interesar, la canción completa está enlazada en la cita.


domingo, 6 de enero de 2013

¿Nobleza o cobardía?



Lo miré, encantada como estaba, me concentré en esa mirada inocente, que se perdía en medio de su sonrisa maliciosa. El solo hablaba con una naturalidad exquisita sobre cómo marchaba su vida… En ese momento exacto debía estar diciendo algo sobre la noche anterior, tal vez hablaba sobre la chica que conoció en el bar mientras sonaba alguna canción de Bunbury, pero yo no lo sabía, porque solo podía pensar en lo perfecto que era el hoyo en su mejilla, y lo adorable que era que se despeinara el cabello con los dedos como por inercia, ya un hábito característico de él que guardé cuidadosamente detrás de mi mente, a donde acudía cuando quería sonreír.

Lo conocía tan bien, que casi podía predecir qué iba a decir a continuación, o qué gesto iba a poner. Él lo sabía, que yo hubiera hecho cualquier cosa por él, pero tenía alguna excusa barata sobre políticas de amistad, solo excusas, nada nuevo para mí, yo ya había estado antes en esa posición, con el mismo sentimiento. No era la primera vez que ocurría, que la persona a la que yo adoraba con el alma, quisiese que yo fuera su mejor amiga. Me causaba una gracia amarga, el hecho de que el común denominador de las amistades de sexos opuestos, sufrieran de que las mujeres esperanzadas en el amor, tomaran a los mejores hombres como sus amigos y nada más, pero ahí estaba yo, en la posición contraria, escuchando cómo a él lo habían lastimado y cómo, aunque no lo aceptara, tenía miedo de que eso estuviera a punto de pasar.

Algunas personas lo llaman nobleza, otras lo llaman cobardía, a mí me bastaba con el cariño que sentía hacia él, para ser lo que él quisiese que yo fuera, y si quería que fuera su mejor amiga, ahí estaría yo, fingiendo una sonrisa con cada historia de fin de semana que contaba, abrazándolo cuando lo necesitara, riéndome de sus chistes…  Adorando la forma en que caminaba, como un niño que piensa que ya es adulto.

Solo otro escrito sin terminar, mientras dure…