"Everybody's waiting for you to breakdown
Everybody's watching to see the fallout
Even when you're sleeping, sleeping
Keep your ey-eyes open"
Uno de los grandes problemas de ser yo, (si es que lo que diré a continuación radica en la categoría de "problema"), es la facilidad con la que confío en las personas que se acercan a mi con un gesto amigable. No me puedo quejar, he tenido suerte a la hora de seleccionar a los que llamo mis amigos, pero existe esa otra categoría en la que tenemos lo que yo llamo "conocidos cercanos", en los cuales vemos (o veo) amigos potenciales, y son esos los que, para mi, suponen cierto peligro. Tal vez alardeo de mi inocencia, pero suelo esperar de las personas lo que pienso que yo haría y, bueno, para nadie es un secreto que esperar algo de los demás es un error, lección que no termino de aprender aún.
Era un día normal, del que no esperaba nada fuera de la rutina. Despertar, comer, trabajar, comer, trabajar, volver a casa, dormir... ¿por qué algo tendría que haber salido mal?. Casi lo olvido, el día anterior tuve gripe, era el día en que las cosas tuvieron que haber salido mal, ¿no?, era lo lógico. Pero no, ese día todo fue conforme a lo planeado, excepto que me cambiaron el puesto, nada que no tuviese bajo control. ¿Pero hoy? estaba casi aliviada, y estaba de vuelta en mi puesto regular. Mi ánimo tranquilo no tenía por qué haberse sentido abatido. Mi sangre no tuvo por qué haber subido de temperatura en mi cuerpo. Las lágrimas no tenían por qué estar en el borde de mis ojos. Pero ahí estaba yo, con todos los síntomas de querer gritarle que me dejara en paz e hiciera su trabajo sin afectar el mío.
Es una historia que no pretendo contar hoy, pero cuando la ira del momento pasó y dejé de pensar en la envidia que empujó a X persona a atacarme (al menos moralmente), me cuestioné a mi misma a cerca de por qué reincido en el mismo error, el de suponer las buenas intenciones de alguien con mirarle a los ojos cuando lo que veo ahí no es más que el reflejo de los míos. En todo caso, lo único que puedo concluir de todo esto es que el método de ensayo-error para seleccionar a las personas que me rodean termina siendo doloroso, y debería empezar a aplicar la metodología que lleva por epígrafe esta pobre reflexión.
Pensativamente..
Sarah.
Pd: A quien pueda interesar, la canción completa está enlazada en la cita.