martes, 6 de septiembre de 2011

Contrastes


"Cuando el cielo llora nunca nadie le pregunta dónde duele, 
¿por qué llueve? ¿por qué deja de llover?"
Alejandro Lerner.

La vi, la vi sonreír mientras sostenía en sus manos una rosa, una rosa que yo conocía, la misma rosa sobre la que había derramado una lágrima llena de dolor con un nombre grabado en ella, el nombre de quién amaba y que estaba a su lado ese día, un oscuro 5 de Abril. Un día en el que nada fue como se suponía que debía ser, un día en el que el cielo amenazaba con reducir al silencio la tierra con sus estruendosos rayos parecidos a gritos de ira y sus lágrimas como cataratas lamentándose por el dolor de su alma. No fue un día normal, Ella vestía de blanco, blanco como la luna, blanco como a quien le gusta ser admirada, blanco como queriendo contrastar con la rosa que llevaba en sus manos.

Y a pesar de que el cuadro de hoy era totalmente diferente al de ese día de Abril, tampoco era normal lo que se veía. Esa sonrisa pura que la caracterizaba hacía resplandecer su rostro tanto como el sol iluminaba al cielo y ella vestía de negro como de luto por la rosa que llevaba en sus manos, la misma rosa que la había acompañado tanto tiempo y que ahora estaba marchita. Sin embargo no pude ver ni una nota de hipocresía en su delicado rostro de porcelana, al contrario, parecía estar llena de alegría, una alegría profunda y sincera.... Y él... Él ya no estaba.

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