jueves, 22 de diciembre de 2011

Lo que intento aprender en Quito.

"A partir de la sabiduría, entendimiento.
A partir de la comprensión, compasión.
De la compasión, el amor."
André Malraux

Debo admitir que fui incapaz de concluir la siguiente reflexión, así que la dejo a quienes me quieran ayudar a aclarar esta inquietud que ahora esta tan sembrada en mi corazón que ya no me deja dormir tranquila, una pregunta abierta para quienes aún no entendemos que comprender todo es perdonarlo todo* y que si de verdad llegásemos a comprender ya no podríamos juzgar**:

Nunca se logra en realidad entender el dolor ajeno cuando alguien ha sufrido lo que nosotros no y se escuda en eso para no ser feliz, para odiar. Todo lo que podemos hacer es tomar nuestro peor recuerdo y elevar el dolor contenido en él a su máxima potencia, pero esa idea sigue sin ser verdad y seguimos sin asimilarlo. Entonces, todo lo que podemos hacer es brindar amor, un amor que tristemente aún no es suficiente para sanar el corazón de quien sufre, causándonos frustración y, paradójicamente, causando sufrimiento y odio por quien ya lo hace. Es casi un trabalenguas físico, y definitivamente un trabalenguas sentimental. Ya lo decía algún gran escritor, que todo lo que no se comprende, envenena***.

No merezco opinar sobre esto, pero mi conciencia no me permite descansar mientras mi corazón no deja de preguntarse: ¿Qué hacer cuando ambas partes tienen la razón? ¿Qué decir para que dos lados opuestos se dispongan a escuchar y, aún más difícil, a ceder? ¿Cómo actuar cuando nos lastimamos entre nosotros y a pesar de que lo vemos no podemos hacer nada al respecto?

¿Con amor?
Sarah.

* Madame de Stael.
** André Malraux.
*** Eugeni d'Ors.

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