jueves, 20 de septiembre de 2012

Hoy es una noche para no pensar...



Hoy es una noche para no pensar, una noche en la que quisiera poder encerrarme en una burbuja  construida a base de las mejores cosas de mi vida que contrarrestaran lo menos-lindo de este día. Lastimosamente, no me he tomado el tiempo de edificar esa burbuja, así que me conformo con una cama, una pijama y un computador, que a fin de cuentas resultan ser todo lo necesario para desahogar mis lágrimas inexistentes, que por hoy se desvanecen de mis ojos y se transportan a una pantalla de 15.6” que basta para retener el agua dentro de mi cuerpo.

Así es como convierto cada lágrima en una palabra, palabras que describen mis fracasos, mis defectos y mis tristezas, palabras que son suficientes para deshacerme del dolor pero no lo suficiente como para traer consigo una sonrisa. Palabras al fin y al cabo, que terminarán en algún baúl que nadie nunca volverá a recordar, pero que en este instante construyen mi camino a la reflexión.

Entonces, medito sobre mis fracasos y cómo uno a uno me hacen perder la confianza en mí misma. Pienso también en mis defectos, en cómo me llevan a cuestionar mi existencia. Mentalizo además mis tristezas que me hacen pensar en lo que he dejado atrás. Y solo en ese momento de silencio absoluto veo la  perfección de mi vida por fuera de la burbuja que soñé.

Una vida donde mis fracasos son la prueba inminente de mi perseverancia, al intentar obtener más de la vida e insistir en levantarme cada vez que tropiezo. Una vida donde mis defectos son el motor que me impulsa a querer ser solo lo mejor de mí y a arrancar trozos de mi naturaleza para dejar mi mejor versión. Una vida donde mis tristezas son también mis alegrías, pues lo que me ha sido arrancado, se convierte en el fruto de lo que he sembrado.

Y miro esa vida, tan llena de imperfecciones que solo puedo sonreír  al verlas convertirse en todo lo que tengo por agradecer, pues son las que seguirán enseñándome a vivir entregando todo lo bueno que tenga para ofrecer.

Por una vez, no encuentro una canción suficientemente perfecta para lo que siento. Por una vez, no encuentro un abrazo tan alentador como desearía. Por una vez no encuentro la respuesta a lo que necesito. Pero por una sola vez me encuentro dentro de mi propia vida, y ya no estoy extraviada buscándome dentro de personas que parecen conocerme más de lo que yo misma me conozco. Por una sola vez me encuentro.

Hoy es una noche para no pensar… No pensar más que en el sonido de mi respiración, y el sentido de mi vida.

Con amor;
Sarah

No hay comentarios:

Publicar un comentario