jueves, 3 de diciembre de 2015

No valemos más, ni valemos menos

Si hemos de determinar el antónimo de machismo, ese sería el 'hembrismo':  abogar por el matriarcado y la predominancia de las mujeres sobre los hombres. Feminismo es más bien el equivalente de 'masculinismo', si existiera.

Si durante siglos y milenios hubieran sido ellos los abusados, maltratados, menospreciados, ignorados y desechados, y pelearan por la igualdad de sus derechos, mientras nosotras nos reímos en sus caras, esa sería la causa del masculinismo. Las mujeres no entenderíamos por qué se indignan, y se sienten vulnerados cuando una extraña les hace un comentario inapropiado, en lugar de tomarlo como un halago.

No hubiéramos entendido el siglo pasado para qué querían votar, si nosotras podíamos representarlos bien. Nos hubiera parecido lo justo tener todo el derecho sobre nuestros hijos, y privarlos a ellos de verlos sin otra razón más que nuestro capricho. Hubiéramos sabido que era de lógica que nuestro trabajo valiera más que el de ellos.

Ellos habrían sido quienes lucharan por sus derechos, y hubieran ganado, como nuestras antepasadas ganaron... Y también hubieran quedado secuelas, como con las que aún lidiamos.

Secuelas como el anciano en la camioneta que se cree con derecho de decirnos cualquier cochinada sin que podamos protestar porque nos da miedo su reacción. Como el tipo en el bar de la mirada vulgar que casi nos devora con sus ojos depravados y nos hace sentir mal por la ropa que escogimos. Como la incomodidad de hablar sobre lo que nos dijeron o hicieron, porque tal vez fue nuestra culpa, o simplemente porque es normal que esas cosas ocurran.

La razón por la que hoy suena más el asesinato de una mujer es porque hasta hace pocas décadas no teníamos voz. Hace poco que, ante la ley, nuestras vidas adquirieron el mismo valor que las vidas de ellos. Somos diferentes en muchos aspectos, pero no en nuestro valor.

Si logramos entender eso, podemos cambiar el significado de 'damas y caballeros' para que dejen de ser 'las que se ven bonitas y se portan bien' y 'los que hacen cosas por las que se ven bonitas y se portan bien'.

Un caballero cede el puesto a cualquiera, no a ella para conseguir su teléfono. Un caballero le abre la puerta a cualquiera, no a ella para verle el culo. Un caballero es gentil con cualquiera, no con ella porque tiene senos. Una dama también abre la puerta, cede el puesto y es gentil.

El feminismo no busca el poder. Busca la igualdad, en las cosas que somos iguales.

No hay comentarios:

Publicar un comentario