domingo, 15 de mayo de 2011

Decisiones que condenan...



Decisiones por tomar. Es la parte más difícil de vivir. Elegir cuando tienes más de una opción pero cada parte de ti mismo y cada cosa en el exterior te aconseja algo diferente. Algo en ti me dice que te espere, algo en mi lo repite. Pero todo al rededor grita que me aparte. Es irónico. La forma en que tus ojos me llaman, la forma en que tu boca me aleja. 


Pero no tengo derecho a quejarme, al fin y al cabo tratar de entenderte es para mi tan complicado como supongo que es para ti intentar entenderme. Se que debes pensar lo mismo, pues ni siquiera sabes lo que sientes y yo lo complico todo. También sé que digo una cosa pero actúo de otra manera. En mi defensa solo puedo decir que soy mujer, y ni yo misma me entiendo. Lo admito, soy complicada. 


Tal vez en el futuro nos arrepintamos de no haber actuado diferente en este momento, porque algún día enfrentaremos las consecuencias de lo que cultivamos, de las actitudes que tuvimos, de las reacciones de las que nos contuvimos, de las cosas que dijimos, pero aún más de las cosas que NO dijimos. Maldito vicio que tenemos los humanos, de ocultar lo real, porque creemos que se opone a lo ideal, y no nos damos cuenta de que aquello que idealizamos nunca será perfecto, pero puede ser mejor. 


De todo esto, el tiempo dictará nuestra sentencia, porque el tiempo condena, así como tu mirada me condena, así como mi mirada te condena.

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