Hay tanto por decir, pero no nos atrevemos. Así como cuando es hora de sacar los trapitos al sol pero nadie es capaz de hacerlo. Así como cuando hay sentimientos reprimidos pero no tenemos la valentía de expresarlos. Quizá por miedo… Confieso que mi miedo es a perderte definitivamente, porque a pesar de que ya te perdí conservo la esperanza, un poco ingenua, de recuperarte.
Tal vez esa esperanza es el motivo del Brownie que conservo guardado en mi cajón, es el símbolo de mi promesa, la promesa de que algún día volveré a luchar por lo que perdimos esa noche. Sueño con el momento de ponerlo en tus manos y que todo sea como en los viejos tiempos. Lo sé, es complicado, tal vez imposible, pues ambos esperamos cosas distintas del otro pero el problema radica en que ninguno de los dos es capaz de ser sincero al hablar.
Lo sé, sé que dices que no quieres perder mi amistad, y créeme que yo tampoco… Entonces ¿Por qué nos cohibimos? ¿Por qué no rompemos el muro de indiferencia y apatía que hemos levantado entre nosotros? ¿Por qué no intentamos arrancar de cero? Sí, también sé que eso último en especial es imposible, pero nada perdemos con TRATAR de recuperar lo que un día nos unió.
Lo sé, sé que dices que me extrañas, yo te extraño también. Pero tu esperas que yo de el primer paso y yo tengo miedo de hacerlo. Te propongo un trato, comienza que yo sigo. Lo prometo, porque sabes que estoy dispuesta a ser lo que tu necesites que yo sea. Estaré para ti como lo quieras. Como la canción… If thats what you need, I'd give enerything to be your anything...
¿Qué si duele? Sí, algunas veces. No te prometo que estaré por siempre pero por ahora estoy dispuesta a esperar, al menos por algún tiempo…
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